Europa y Estados Unidos presionan a España por la crisis de 60.000 migrantes en Ceuta

  • La mayoría de migrantes marroquíes han regresado, pero las consecuencias diplomáticas persisten

Foto: Agencia Yonhapnews y Reuters
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La afluencia de aproximadamente 60.000 migrantes hacia Ceuta, territorio español en el norte de África, se ha convertido en un conflicto diplomático que se expande por toda Europa. Aunque la mayoría de los migrantes ha regresado a Marruecos, España se enfrenta a presiones tanto de Estados Unidos e Israel como a un aislamiento creciente dentro de la Unión Europea (UE).

Según informó la agencia Yonhapnews el 1 de agosto, citando al diario francés Le Monde, de los aproximadamente 60.000 migrantes que cruzaron la frontera entre Marruecos y España hacia Ceuta a finales del mes pasado, unos 48.000 han retornado a Marruecos. Sin embargo, las consecuencias políticas y diplomáticas de este incidente continúan expandiéndose.

La repercusión más significativa proviene del interior de Europa. Italia anunció la suspensión de la aplicación del Acuerdo de Schengen exclusivamente para España y el cierre de sus fronteras marítimas y aéreas, medida que fue respaldada por Finlandia y Dinamarca. En respuesta, la Comisión Ejecutiva de la UE aclaró que la suspensión temporal del Acuerdo de Schengen solo es posible cuando existe una amenaza grave para la seguridad de los Estados miembros y que es obligatorio notificar previamente a la UE con fundamentos suficientes.

Algunos analistas señalan que, dado que los migrantes que ingresaron a Ceuta no pueden desplazarse hacia territorio español peninsular sin completar los trámites de identificación, resulta difícil considerar que esta crisis amenace directamente el régimen de Schengen. El ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, enfatizó que "la integridad del espacio de Schengen está garantizada de manera absoluta".

El presidente español, Pedro Sánchez, también hizo un llamamiento a través de su cuenta en X afirmando que "no es momento de fomentar divisiones, sino de continuar construyendo una Europa fuerte y unida".

Dentro y fuera de España surgen análisis que describen esta crisis no como un simple problema de migrantes, sino como un conflicto geopolítico. El director del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos de Madrid diagnosticó que "esta no es una crisis migratoria, sino una crisis puramente política".

El director del Centro de Asuntos Internacionales de Barcelona también señaló que "la esencia de esta crisis es geopolítica", y expresó sorpresa porque "España participa desde este año en operaciones de la OTAN en la frontera finlandesa con Rusia, por lo que resulta inesperado que Finlandia apoye a Italia".

En España se han planteado dudas sobre una posible intervención estadounidense. En medio de diversos análisis sobre por qué Marruecos, que ha ejercido un estricto control fronterizo, permitió efectivamente el paso de decenas de miles de migrantes, un politólogo de una universidad madrileña afirmó que "se observa que Estados Unidos, que mantiene una relación cercana con Marruecos, participa en una operación de desestabilización de gran envergadura".

El presidente Sánchez es uno de los pocos líderes de gobierno progresista en Europa, y ha entrado en conflictos repetidos con el presidente estadounidense, Donald Trump, sobre cuestiones fundamentales como el aumento del gasto en defensa de la OTAN, política migratoria y la guerra en Irán. Trump ha criticado a España como un "socio de la OTAN terrible" e incluso ha mencionado la posibilidad de interrumpir relaciones comerciales. Respecto a la crisis de Ceuta, Trump la tachó de "desastre causado por leyes débiles, una gestión deficiente y leyes excesivamente progresistas".

Israel también se sumó a los ataques. El ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, ironizó diciendo que España debería "aceptar a todos los residentes de Gaza", mientras que el embajador de Israel ante la ONU, Danny Danon, criticó que "España, que critica a Israel, debe explicar por qué mantiene territorios en África".

En el plano político nacional, predomina la perspectiva de que la posición del presidente Sánchez no se verá inmediatamente afectada. Un historiador de la Universidad Autónoma de Barcelona señaló que "la población no aceptará automáticamente la lógica que defienden los sectores de extrema derecha sobre que la política migratoria ha provocado un choque de civilizaciones", aunque advirtió que "el presidente Sánchez se está aislando cada vez más en Europa, y esta crisis podría fortalecer la cohesión del electorado de derecha".





* Este artículo ha sido traducido por IA.