Japón revela primeros detalles de ley contra espionaje: obligará a registrar agentes extranjeros y castigará el incumplimiento

  • Regulación de injerencia en opinión pública y políticas; presentación en próxima sesión parlamentaria ordinaria

  • Preocupación por contracción de actividades diplomáticas y de expresión legítimas; debate sobre alcance del registro y conductas prohibidas

Primer ministro japonés Takayichi Sanae [Foto=AP Yonhapnews]
Primer ministro japonés Takayichi Sanae [Foto=AP Yonhapnews]


El gobierno de Japón ha revelado por primera vez los detalles concretos de una "ley contra el espionaje" destinada a prevenir la injerencia de fuerzas extranjeras en la opinión pública y las políticas japonesas. El punto central de la iniciativa es hacer obligatorio el registro de "agentes extranjeros" que actúan bajo instrucciones de gobiernos extranjeros, y sancionar las actividades sin registro, el acceso bajo identidad falsa y la coerción, entre otras conductas. El objetivo es presentar el proyecto de ley en la próxima sesión parlamentaria ordinaria del próximo año.

Según el periódico Yomiuri del 27 de octubre, el gobierno japonés presentó la dirección para la promulgación de la "ley de prevención de injerencia extranjera" (denominación provisional) en una reunión de expertos sobre fortalecimiento de funciones de inteligencia celebrada en la oficina del primer ministro el día anterior. El gobierno explicó que, si bien las actividades de espionaje dirigidas a obtener secretos pueden regularse mediante leyes existentes como la Ley de Protección de Secretos Específicos, no cuenta con suficiente fundamento legal para regular la injerencia indebida en la opinión pública y las políticas a través de agentes extranjeros. En la reunión de expertos también proliferaron opiniones a favor del fortalecimiento institucional.

Esta iniciativa forma parte del esfuerzo del primer ministro japonés Takayichi Sanae por fortalecer las funciones de recopilación y análisis de información del gobierno. El Partido Liberal Democrático y el Partido Restauración de Japón incluyeron la promulgación de una ley contra el espionaje en el acuerdo de coalición del octubre pasado. El gobierno japonés estableció en julio de este año el Consejo de Información Nacional, que dirige las operaciones de inteligencia, y la Agencia Nacional de Información, que se encarga de las funciones operativas.

El elemento central del proyecto de ley es el "sistema de registro de agentes extranjeros". La propuesta impone la obligación de registro o notificación ante el gobierno a individuos o empresas que conciertan acuerdos con gobiernos extranjeros u otros actores o reciben instrucciones de estos para influir en la política y la administración de Japón. Las empresas de consultoría, publicidad, cabildeo y grupos de reflexión podrían ser sujetos de esta regulación.

Las actividades sujetas a registro bajo consideración incluyen: contactos con legisladores y funcionarios públicos, difusión de información destinada a formar opinión pública o influir en elecciones, y otorgamiento de beneficios de índole económica a funcionarios públicos y ciudadanos particulares. Se prevé castigar a quienes realicen actividades conexas sin registrarse, y también serán objeto de sanción quienes, aun habiendo realizado el registro, se acerquen a otros bajo identidad falsa, los coercionen u otros actos similares.

La Agencia Nacional de Policía presentó un caso en el que individuos de nacionalidad de un país específico, actuando bajo instrucciones de un gobierno extranjero, partido político u oficina de representación diplomática, establecieron relaciones con legisladores japoneses a través del apoyo a campañas electorales y posteriormente solicitaron participación en actividades de amistad bilaterales teniendo en mente la adquisición de técnicos japoneses. La Agencia Nacional de Policía explicó que con la introducción del sistema de registro, los casos en que no se notifique una actividad sujeta a obligación de registro podrían convertirse en materia de detección.

De acuerdo con la Agencia Nacional de Policía, el sistema de registro de agentes extranjeros fue introducido por primera vez por Estados Unidos en 1938, y Reino Unido, Francia, Canadá y Australia lo adoptaron sucesivamente en los últimos ocho años.

Se espera que la reunión de expertos prepare una recomendación antes de fin de año. Con base en ella, el gobierno prevé proceder con la elaboración legislativa centrada en la Agencia Nacional de Policía y presentar el proyecto de ley en la próxima sesión parlamentaria ordinaria del próximo año. El Partido Democrático Popular y el Partido de Participación Ciudadana también presentaron sendos proyectos de ley relacionados con la prevención de espionaje el año pasado, por lo que existen pronósticos en los medios de que la aprobación del proyecto no resultará especialmente difícil para los partidos gobernantes.

Sin embargo, el alcance de los sujetos de registro, las conductas prohibidas y las facultades a otorgar a los órganos de supervisión siguen siendo temas de debate. Según el periódico Yomiuri, en la primera reunión de expertos se señaló que es necesario aclarar el alcance y las conductas prohibidas para evitar la contracción de actividades diplomáticas y de expresión legítimas. El Partido Liberal Democrático también exigió en sus recomendaciones de agosto pasado que se especifique claramente el ámbito de aplicación.

El abogado especializado en asuntos de inteligencia Shimizu Tsutomu manifestó en una entrevista con el periódico Asahi que habrá casos en los que resultará difícil determinar quién está sujeto a obligación de registro, expresando su preocupación de que las personas podrían ser sancionadas sin saber que estaban colaborando con fuerzas extranjeras.

En Japón se ha planteado la preocupación de que el fortalecimiento de las funciones de recopilación y análisis de información del gobierno podría derivar en violaciones de la privacidad o contracción de la libertad de expresión. En los años 1980, el Partido Liberal Democrático presentó un "proyecto de ley de secretos de estado" con el objetivo de sancionar actos de espionaje, pero fue abandonado debido a la fuerte oposición de la opinión pública. El gobierno tiene la intención de diseñar cuidadosamente el sistema basándose en opiniones de expertos y casos internacionales, incluyendo mecanismos de vigilancia y contrapeso para garantizar el funcionamiento apropiado de la institución.





* Este artículo ha sido traducido por IA.