Los jóvenes se sienten atraídos por la vida rural en busca de estabilidad emocional, pero permanecen por oportunidades económicas

  • Jóvenes con bajo y medio compromiso valoran la estabilidad emocional en un 80,5%…los que se asientan inicialmente priorizan ingresos económicos en un 80%

  • El 93% de jóvenes activos en zonas rurales tienen intención de continuar…el 61,3% afirma haber encontrado oportunidades económicas

Interior de un invernadero de granja inteligente con tecnología ICT avanzada, donde un joven agricultor cosecha y gestiona fresas.[Foto=Municipio de Imsil]
Interior de un invernadero de granja inteligente con tecnología ICT avanzada, donde un joven agricultor cosecha y gestiona fresas.[Foto=Municipio de Imsil]

Los jóvenes que muestran interés inicial en las zonas rurales o las visitan de forma esporádica priorizan la estabilidad emocional y la tranquilidad que proporciona el contacto con la naturaleza. Sin embargo, aquellos que ya desarrollan actividades en el medio rural consideran que el ingreso económico y las oportunidades laborales son las condiciones fundamentales para asentarse de forma permanente. Según expertos, para convertir el interés inicial de los jóvenes en un asentamiento rural sostenido, es necesario ajustar las estrategias de apoyo en función del nivel de compromiso de cada grupo.

Conforme al informe presentado el 14 de agosto por el Instituto de Economía Rural de Corea, titulado "Estrategias de apoyo a la actividad económica para la expansión de la entrada y asentamiento de población joven relacionada en zonas rurales", los jóvenes con diferentes niveles de compromiso persiguen valores claramente distintos en el medio rural.

La población relacionada se define como aquellas personas que, sin tener domicilio en una zona rural, mantienen un interés continuo y realizan visitas o intercambios regulares con una región específica. Los investigadores clasificaron a los jóvenes que residen en zonas urbanas pero tienen interés o intención de realizar actividades en el medio rural como población relacionada con bajo y medio compromiso. Por el contrario, consideraron población relacionada con alto compromiso a aquellos jóvenes que tienen su domicilio o ubicación empresarial en zonas rurales y desarrollan actividades económicas y comunitarias.

Al ponderar los primero y segundo criterios considerados como más importantes en las actividades relacionadas con el medio rural, los jóvenes con bajo y medio compromiso señalaron la estabilidad emocional y relacional como el factor más valorado, con un 80,5%. La sensación de paz derivada de la proximidad con la naturaleza y la vida registró un 72,4%.

En contraste, los jóvenes con alto compromiso priorizaron principalmente los ingresos económicos derivados de sus actividades, con un 80,0%. Las oportunidades que podrían conducir a futuras actividades económicas, tales como emprendimiento o empleo, alcanzaron un 79,0%. La estabilidad emocional y relacional fue considerada relativamente menos importante, con un 49,0%, mientras que la tranquilidad derivada del contacto con la naturaleza fue del 59,0%.

También se observaron diferencias en los estilos de vida deseados. Entre los jóvenes con bajo y medio compromiso, la opción más frecuente fue trabajar en lo que desean, cuando lo desean, con una vida de mayor libertad, representando el 37,6%. La modalidad "semi-agricultura, semi-otra actividad", que permite trabajar solo parte del día y dedicar el resto a actividades preferidas, fue elegida por el 31,0%.

Los jóvenes que ya desarrollan actividades en zonas rurales mostraron mayor preferencia por dedicarse completamente a emprendimiento o empleo, persiguiendo crecimiento económico y autorrealización, con un 48,0%. Al avanzar hacia un nivel de compromiso superior, la búsqueda de comodidad en la vida cede prioridad a la necesidad de una base económica sostenible y duradera.

La intención de continuar con actividades rurales fue elevada. El 88,5% de los jóvenes con alto compromiso respondió que continuaría realizando actividades en su región actual, mientras que el 4,5% expresó su disposición a desarrollar actividades en otras zonas rurales. Solo el 7,0% indicó su intención de abandonar las actividades rurales y regresar a la ciudad.

La razón más citada para continuar con las actividades rurales fue el descubrimiento de oportunidades económicas en el medio rural, con un 61,3%. El estilo de vida personal único que no podría ser alcanzado en la ciudad representó un 48,9%, mientras que los valores específicos del medio rural como la agricultura, la comunidad, la naturaleza y los ecosistemas fueron mencionados por el 17,2%.

Durante el proceso real de reubicación, la subsistencia y la vivienda representaron cargas significativas. El 63,5% de los jóvenes con alto compromiso indicó que enfrentó preocupaciones sobre cómo mantener la subsistencia al decidir reubicarse en zonas rurales. La adquisición de vivienda fue considerada por el 58,5%, el desconocimiento de los estilos de vida rurales por el 53,5%, y la falta de contactos en la región por el 41,5%.

A pesar del interés en las zonas rurales, existieron barreras informativas en el proceso de transición hacia actividades reales. El 28,0% de los jóvenes con bajo y medio compromiso reportó haber abandonado su exploración de actividades rurales, de los cuales el 27,1% citó la falta de información y dificultades de acceso como razones. En respuestas abiertas sobre los aspectos más desafiantes del proceso de exploración, la falta de información y dificultades de acceso fueron los factores más mencionados, representando un 53,2%.

La percepción del impacto de los programas de apoyo existentes también fue baja. El 91,2% de los jóvenes con bajo y medio compromiso respondió que no encontró políticas o programas específicamente útiles durante su exploración de actividades rurales. Entre los jóvenes con alto compromiso que ya realizan actividades en zonas rurales, solo el 28,0% reportó haber recibido apoyo de programas políticos útiles.

Los investigadores recomendaron que para los jóvenes con bajo y medio compromiso se proporcione información sobre vivienda, empleo y cultura regional, además de ofrecer alojamiento temporal y apoyo económico para actividades y subsistencia. Se propusieron también como alternativas académias que vinculen zonas urbanas y rurales, residencias para jóvenes, y programas de residencia multirregional que permitan trabajar en la ciudad entre semana y residir en zonas rurales los fines de semana.

Para los jóvenes con alto compromiso, consideraron necesario proporcionar no solo capital inicial para emprendimiento, sino también inversión en fases de expansión empresarial y apoyo comercial. Se sugirieron medidas como aprendizaje colaborativo entre emprendedores que desarrollen conjuntamente modelos de negocio, entrenamiento especializado en el campo para acompañar el proceso emprendedor, y la creación de tiendas piloto que utilicen espacios ociosos para probar la viabilidad comercial de nuevos negocios.

Los investigadores enfatizaron que las políticas rurales, actualmente centradas en la atracción de población permanente, deben reorientarse hacia la formación de relaciones significativas y el apoyo a actividades económicas. Argumentaron que se requieren políticas diferenciadas por etapas: proporcionar información y oportunidades de estancia en la fase inicial de interés, y brindar apoyo en ingresos, vivienda y bases empresariales una vez que los jóvenes ingresan al medio rural.
 



* Este artículo ha sido traducido por IA.