El FMI eleva la previsión de crecimiento de Corea del Sur al 3,3% por la fortaleza de las exportaciones de semiconductores

  • La demanda externa centrada en semiconductores impulsa el crecimiento previsto para el próximo año al 2,8%

  • La inflación mundial se proyecta en 4,7%…la tensión en Oriente Medio y los conflictos comerciales representan riesgos a la baja

Foto Reuters Yonhapnews
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El Fondo Monetario Internacional (FMI) elevó la previsión de crecimiento económico de Corea del Sur para este año al 3,3%. La institución fundamentó la revisión al alza en la fortaleza esperada de las exportaciones de semiconductores derivada de la expansión de la inversión en inteligencia artificial (IA), que según estima superará los efectos negativos de la guerra en Oriente Medio. El aumento de la previsión de crecimiento de Corea del Sur superó tanto la media de la economía mundial como la de los países desarrollados.

El FMI presentó el 13 de octubre sus Perspectivas de la Economía Mundial (PEO) correspondientes a octubre, estableciendo la previsión de crecimiento del producto interior bruto (PIB) real de Corea del Sur en 3,3% para este año. Esta cifra representa un incremento de 0,7 puntos porcentuales respecto a la previsión de julio anterior. Para el próximo año, la institución también elevó la previsión de crecimiento del 2,5% al 2,8%, un aumento de 0,3 puntos porcentuales.

El FMI señaló como principal factor de la revisión al alza la fortaleza de la demanda externa concentrada en semiconductores. Según el análisis de la institución, la demanda de equipos relacionados con IA respaldaría el crecimiento económico de Corea del Sur a pesar de los efectos negativos derivados de la guerra en Oriente Medio. El FMI identificó explícitamente a Corea del Sur y Taiwán como países clave en el comercio de equipos de IA. La institución estimó que el auge exportador de estas naciones podría generar efectos secundarios positivos tanto en los países exportadores de materias primas como en los centros de manufactura global.

El incremento de la previsión de crecimiento de Corea del Sur fue significativamente superior a la media mundial. El FMI proyectó el crecimiento de la economía mundial en 3,1% para este año, una revisión al alza de 0,1 puntos porcentuales respecto a julio. La previsión de crecimiento mundial para el próximo año se mantuvo sin cambios en 3,4%. Respecto a los países desarrollados, el FMI elevó la previsión al 2,1%, un incremento de 0,4 puntos porcentuales, mientras que para los países emergentes y en desarrollo la redujo al 3,7%, una disminución de 0,1 puntos porcentuales.

En cuanto a las principales economías, Estados Unidos mantiene una previsión de crecimiento del 2,3% para este año, sin cambios respecto a la estimación anterior. El FMI consideró que la inversión tecnológica y la mejora de la productividad respaldarían el crecimiento, con un impacto limitado de los conflictos bélicos. La zona del euro fue revisada al alza al 1,1%, un incremento de 0,2 puntos porcentuales, y Japón al 0,7%, con un aumento de 0,1 puntos porcentuales. No obstante, la institución prevé una desaceleración del crecimiento respecto al año anterior debido a la presión de los costos energéticos y la contracción de la confianza del consumidor. China registró una revisión a la baja de su previsión de crecimiento al 4,5%, una reducción de 0,1 puntos porcentuales, influida por factores como la subida de los precios internacionales del petróleo.

A pesar de la prolongación de la guerra en Oriente Medio y la escalada de los conflictos comerciales, la economía mundial se proyecta con un desempeño más favorable de lo esperado, impulsada por la expansión de la inversión en IA. Sin embargo, la presión inflacionaria derivada del aumento de precios de la energía y los alimentos representa una preocupación. El FMI proyectó la inflación mundial en 4,7% para este año, con 3,1% en países desarrollados y 5,7% en economías emergentes y en desarrollo. La institución estimó que la inflación subyacente de las principales economías convergerá gradualmente hacia los niveles objetivo a partir del final de 2027.

Estas previsiones se basan en el supuesto de que el Estrecho de Ormuz será reabierto a partir de marzo del próximo año y que las condiciones de suministro energético y logística se normalizarán a sus niveles anteriores a la guerra alrededor de octubre del próximo año. El FMI diagnosticó que, aunque los riesgos a la baja derivados de la tensión en Oriente Medio y la fragmentación comercial persisten, estos se han atenuado respecto a julio.

Entre los principales factores de riesgo se identificaron la volatilidad de los precios de las materias primas, las presiones inflacionarias, una posible revaluación de las expectativas sobre la productividad de la IA y la posibilidad de una resurgencia de las fricciones comerciales. Por el lado positivo, se señalaron como factores que podrían impulsar el crecimiento la prolongación del ciclo de inversión en tecnología de IA y la reorganización de las cadenas de suministro de energía.

El FMI recomendó a los países que generen espacios fiscales, mejoren la sostenibilidad fiscal a mediano plazo e implementen medidas temporales y selectivas dirigidas a los grupos vulnerables. En materia de política monetaria, la institución enfatizó la necesidad de priorizar la estabilidad de precios. Asimismo, instó a la cooperación internacional para impulsar reformas estructurales mediante el aumento de la movilidad laboral y la eficiencia regulatoria, así como para restaurar las normas comerciales multilaterales mutuamente beneficiosas.

El Gobierno de Corea del Sur reconoce que la economía ha mejorado sus perspectivas de crecimiento gracias a la fortaleza de las exportaciones de semiconductores, pero advierte que la presión sobre el nivel de vida de los ciudadanos podría persistir debido a la prolongación de la guerra en Oriente Medio y al aumento de precios e intereses. Ante desafíos estructurales como la polarización económica y la desaceleración del crecimiento potencial, el Gobierno ha anunciado su compromiso de concentrar esfuerzos en estabilizar el nivel de vida de la ciudadanía, reducir la desigualdad y recuperar el crecimiento potencial, con especial énfasis en tres pilares de política social: vivienda, empleo y financiamiento para sectores de bajos ingresos.



* Este artículo ha sido traducido por IA.