La velocidad de avance tecnológico de Huawei no es ordinaria. La empresa china que antaño compraba tecnología de corporaciones estadounidenses se ha transformado en una compañía que posee tecnologías que las empresas norteamericanas necesitan. La situación está cambiando demasiado rápido para considerar el avance tecnológico chino como una simple "ofensiva de precios bajos".
Esta semana Huawei ofreció una escena simbólica que demuestra su capacidad tecnológica. Qualcomm, la empresa estadounidense de semiconductores, acordó comprar directamente algunas patentes estadounidenses de Huawei. La relación entre ambas empresas, que comenzó en 2001 cuando Huawei pagaba honorarios de licencia a Qualcomm, se ha invertido después de 25 años. El contrato incluye patentes en campos muy diversos como 5G, computación, inteligencia artificial (IA) y redes. Las patentes que Qualcomm adquiere de Huawei también abarcan computación, IA y redes. El monto de la transacción y las patentes específicas no fueron divulgados.
Más importante aún es la forma en que Huawei acumula tecnología. Según explicaciones de Huawei, la compañía invierte más del 10% de sus ingresos anuales en investigación y desarrollo (I+D), y sus inversiones acumuladas en I+D entre 2007 y 2025 ascienden a 1,8 billones de yuanes (aproximadamente 359 billones de won), con una fuerza laboral de I+D que actualmente alcanza los 110.000 empleados. Por supuesto, debe considerarse que estas cifras fueron publicadas por Huawei, pero es innegable que la empresa ha invertido durante largos períodos en 5G, conducción autónoma e IA. Huawei señala que comenzó investigación en 5G en 2009 e ingresó en investigación de IA en 2016.
Además, la tecnología de Huawei no se limita a una industria específica. Recientemente se informó que Maserati, la marca italiana de autos de lujo, está evaluando formas de utilizar tecnología china de vehículos eléctricos. Stellantis, la casa matriz de Maserati, junto con Changan Automobile y Huawei, están discutiendo colaboración en el desarrollo de vehículos eléctricos. Aunque aún no se ha celebrado un contrato vinculante, según el plan chino, Huawei proporcionaría software central como cabina inteligente y sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS), mientras que Changan Automobile se encargaría de la producción. Se trata de un escenario donde la tecnología de vehículos eléctricos chinos ingresa al segmento de marcas de autos de lujo europeos.
Lo que Corea del Sur debe observar es que empresas chinas como Huawei ya no se limitan a fabricar productos baratos en grandes volúmenes. Están combinando patentes, software y capacidades de fabricación aseguradas mediante inversiones prolongadas en I+D para crear tecnologías que corporaciones globales necesitan. Lo más preocupante es la velocidad de este proceso. Están ampliando su alcance: desde equipos de telecomunicaciones a teléfonos inteligentes, a IA y conducción autónoma, y ahora a la industria automotriz.
Corea del Sur se encuentra en una posición en la que debe preservar su competitividad tecnológica entre China y Estados Unidos. No puede confiarse simplemente en sobresalir en las industrias que han sustentado la economía coreana hasta ahora: semiconductores, baterías, automóviles y construcción naval. Debe enfrentar la realidad de que empresas chinas pueden convertirse en socios tecnológicos de corporaciones globales, en lugar de ser simplemente competidores nuestros.
Especialmente en inversión en I+D, los resultados no se obtienen en corto plazo. El Huawei actual no fue creado de la noche a la mañana. Es el resultado de inversiones en talento e investigación y desarrollo desde los años noventa, conectando tecnología con negocios y acumulando experiencia. Corea del Sur también necesita inversión tecnológica que vaya más allá de resultados inmediatos y políticas industriales a corto plazo, mirando hacia 10 y 20 años en el futuro.
Mientras Estados Unidos intenta frenar el auge tecnológico de China, las empresas chinas continúan buscando nuevas oportunidades en el mercado mundial. Ahora no se puede ver el avance tecnológico de China únicamente como un "proceso de alcanzar a Estados Unidos". En algún momento, China podría convertirse en un eje del mercado donde empresas de todo el mundo, incluyendo las estadounidenses y coreanas, necesiten elegir tecnología. El avance de Huawei es más que una empresa china individual; es una advertencia que cuestiona cuán rápido está preparándose Corea del Sur.
* Este artículo ha sido traducido por IA.
