"Para entregar, muestren su cara": Los repartidores generan indignación por la exigencia de un complejo residencial

Foto Agencia de Noticias Yonhapnews
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Un complejo residencial en Jeonju, provincia de Jeolla del Norte, ha generado controversia en línea tras publicar una comunicación solicitando a los repartidores que se quiten el casco y la mascarilla para que sus rostros sean visibles. La medida ha desatado una acalorada discusión entre usuarios de redes sociales.

El pasado 8 de septiembre, la cuenta de la red social Bobae Dream publicó una fotografía del comunicado con el título: "Comunicación de un complejo residencial en Jeonju solicitando que se muestren los rostros".

El comunicado solicitaba a los repartidores y otros usuarios de casco que expusieran sus rostros, argumentando que "numerosas quejas de residentes indican que sienten inquietud y temor ante personas con cascos que ocultan sus caras". Proseguía con la instrucción: "Cuando se desplacen dentro del complejo o utilicen el ascensor, remuevan el casco para que el rostro sea visible. Solicitamos su comprensión y cooperación para que todos los residentes puedan transitar con confianza y tranquilidad".

La administración del complejo justificó la medida por razones de seguridad y prevención de delitos. El argumento era que si personas con rostros cubiertos utilizan la entrada común y los ascensores, resulta difícil identificarlas mediante las cámaras de vigilancia (CCTV) en caso de que ocurra algún incidente.

Sin embargo, la expresión "mostrar la cara" utilizada en línea no implica que se publiquen fotos faciales ni datos personales de los repartidores en internet. Se refiere simplemente a la solicitud de que se remuevan el casco y la mascarilla para que el CCTV pueda identificar sus rostros al acceder al interior del complejo.

A pesar de esta aclaración, entre los repartidores ha surgido malestar, argumentando que la medida los trata como potenciales delincuentes. Sostienen que, dado que ya reciben asignaciones a través de plataformas digitales y se desplazan hacia la dirección del cliente, es excesivo exigir una verificación adicional de identidad.

En particular, para los repartidores que utilizan motocicletas, el tener que remover el casco cada vez que ingresan al complejo y volverlo a colocar aumenta el tiempo de entrega. Puesto que cobran por cada envío y tienen presión por tiempo, incluso estos breves procedimientos de acceso representan una carga considerable.

Un usuario comentó: "Si se requiere verificación facial solo porque la persona es repartidor, entonces debería aplicarse el mismo criterio a mensajeros de paquetes, técnicos de reparación y otros visitantes externos".

Otro señaló: "Si comenzamos a exigir verificación de rostro e información personal con la excusa de prevenir delitos, se necesita establecer dónde poner el límite. Esta medida parece reflejar prejuicios contra una profesión específica".

Los repartidores en activo expresaron sus propias preocupaciones: "A menudo recibimos miradas de sospecha simplemente por llevar casco", y "Los tiempos de entrega son ajustados y cada complejo tiene normas diferentes, lo que genera conflictos en el terreno".

No obstante, también emergieron opiniones a favor de la medida por razones de seguridad residencial. Algunos argumentaban que, dado que personas desconocidas acceden a través de la entrada común y se acercan a las puertas de cada unidad, es necesario poder identificar sus rostros mediante CCTV.

Estos usuarios respondieron: "No se trata de ver a los repartidores como delincuentes, sino de un procedimiento para verificar la identidad de los visitantes externos", y "Si ocurre un incidente y se revisa el CCTV pero los rostros están cubiertos, es completamente inútil".

Desde la perspectiva de residentes con menores, también surgió preocupación adicional. Un usuario comentó: "Los niños y mujeres pueden sentir inquietud al encontrarse en el ascensor con una persona desconocida de rostro cubierto", expresando comprensión hacia la solicitud del complejo.

Algunos complejos residenciales han llegado incluso más lejos que simplemente solicitar que se remuevan los cascos. Se han documentado casos donde se requiere a los repartidores anotar su número telefónico y nombre en un registro de visitantes, o depositar su cédula de identidad. Otros obligan a usar exclusivamente el ascensor de carga en lugar del de pasajeros, o prohíben la entrada de motocicletas en la planta baja, forzando a los repartidores a caminar largas distancias cargando las entregas.

Debido a esto, los repartidores han comenzado a referirse a los complejos con restricciones de acceso particularmente estrictas como "apartamentos de celestiales", compartiendo información relevante entre ellos. El mes pasado, ya se había señalado que las restricciones excesivas en algunos complejos constituían discriminación contra los repartidores.

Las reacciones en línea ante esta controversia se han dividido notablemente. Unos argumentan que se trata de una "cooperación mínima para la seguridad de los residentes", mientras que otros la califican como una "exigencia discriminatoria que trata a los repartidores como potenciales delincuentes".

En última instancia, expertos señalan que el núcleo del debate no es simplemente verificar rostros, sino si se aplican criterios idénticos y razonables a todos los visitantes externos. Crece la demanda de un sistema de acceso que considere simultáneamente la seguridad residencial y los derechos laborales e condiciones de trabajo de los repartidores.





* Este artículo ha sido traducido por IA.