![Miembros de la Federación Nacional de Padres de Personas con Discapacidad posan junto al candidato a representante del Partido Demócrata de Corea, Kim Min-seok, en una sesión de apoyo celebrada el 29 de julio en el edificio de la Asamblea Nacional para garantizar la efectividad del sistema de responsabilidad estatal en trastornos del desarrollo. La foto no está directamente relacionada con el contenido del artículo de opinión. [Foto=Yonhapnews]](https://image.ajunews.com/content/image/2026/08/13/20260813143225606258.jpg)
Detrás de las cifras sobre el aumento de niños con trastornos del desarrollo se encuentra la sombra proyectada por familias que luchan diariamente y por un escenario de educación especial sumamente precario. De acuerdo con datos del Instituto de Desarrollo de Personas con Discapacidad de Corea del Sur, entre los niños registrados con discapacidad menores de 18 años, la proporción de aquellos con discapacidad intelectual y trastorno del espectro autista supera el 80 por ciento. Los datos recientes presentados por el Ministerio de Educación a la Asamblea Nacional revelan también las dificultades de los estudiantes de educación especial. La tasa de asignación a la escuela deseada entre los solicitantes de educación especial alcanza solo el 87,5 por ciento, lo que significa que más de uno de cada diez estudiantes no recibe asignación oportuna. Además, el 8,2 por ciento de los estudiantes de escuelas especiales deben soportar desplazamientos de más de una hora en un solo sentido. Incluso cuando se colocan en aulas integradoras dentro de escuelas regulares, la escasez de docentes especializados impide que se brinde educación personalizada, con lo que la carga de cuidado recae completamente en las familias.
Las implicaciones sociales que estos números revelan son claras. Considerando el número creciente de niños con trastornos del desarrollo, responder a esta realidad es un deber y una responsabilidad ineludibles del Estado y la sociedad. El aumento en la detección de discapacidades, logrado mediante la implementación de diagnósticos tempranos, evidencia la necesidad de asignar más recursos sociales a estos niños. Es imperativo eliminar los malentendidos y prejuicios sobre los trastornos del desarrollo y, más allá de la simple compasión, construir una base de integración que permita a estas personas vivir como miembros plenos de la sociedad.
Los expertos coinciden con este diagnóstico. Señalan que las políticas para niños con trastornos del desarrollo no deben limitarse a apoyos fragmentados, sino que deben transformarse en sistemas de apoyo personalizados a lo largo del ciclo de vida, conectando desde la intervención temprana en la infancia hasta la autonomía en la edad adulta. En particular, es urgente ampliar el apoyo financiero para tratamientos antes del ingreso a la educación primaria y expandir significativamente la infraestructura de educación especial.
Las experiencias de países avanzados también ofrecen lecciones importantes. A diferencia de Corea del Sur, donde el apoyo a niños con discapacidad está fragmentado, debe observarse cómo en otros países la educación y el bienestar social operan de manera integrada en un único punto de acceso. Por ejemplo, el Reino Unido ha institucionalizado el "Plan EHC (Educación, Salud y Cuidado)" que agrupa educación, sanidad y cuidado en un único documento, permitiendo que menores y sus familias accedan a servicios complejos integrados mediante una única solicitud.
El aumento de niños con discapacidad intelectual y trastorno del espectro autista no puede considerarse una tragedia privada o una carga de cuidado personal de familias individuales; es una responsabilidad pública que requiere una respuesta de la sociedad en su conjunto. Es necesario revisar desde sus fundamentos las políticas de bienestar social y educación para la discapacidad intelectual y el trastorno del espectro autista, e impulsar rápidamente la creación de nuevas escuelas especiales, la ampliación de docentes especializados y la construcción de redes de apoyo adaptadas al ciclo de vida. Antes de instar a la población a tener hijos, el verdadero deber del Estado es garantizar que todos los niños nacidos, independientemente de si tienen discapacidad o no, crezcan bajo la protección integral de la sociedad. Esa es la razón por la que el Estado debe existir.
* Este artículo ha sido traducido por IA.
