Opinión | Fundamentos, principios y sentido común: La advertencia del yen a 160 nuevamente... El tipo de cambio no se puede defender solo con intervenciones

Foto Reuters/Agencia de Noticias Yonhap
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El tipo de cambio es como el termómetro de la salud económica de un país. Cuando la economía goza de buena salud, la temperatura se estabiliza naturalmente, pero si hay un problema fundamental en el organismo, por mucho antipirético que se administre, la fiebre vuelve a subir. Los recientes movimientos del yen reflejan precisamente esa situación. Aunque el Gobierno de Japón y Estados Unidos realizaron por primera vez una intervención coordinada para comprar yen, el valor del yen vuelve a dirigirse hacia los 160 yen por dólar.

Antes de la intervención coordinada de las autoridades estadounidenses y japonesas a finales del mes pasado, el tipo de cambio del yen, que se había acercado a los 164 yen por dólar, cayó bruscamente hasta el nivel de 155 yen como consecuencia de la intervención. Sin embargo, el efecto no duró mucho. Actualmente, a 13 de agosto, el tipo de cambio del yen ha vuelto a subir hasta los 159 yen por dólar, aproximándose nuevamente a la barrera psicológica de los 160 yen. Los analistas del mercado consideran que si el yen rompe definitivamente la barrera de los 160 yen por dólar, es probable que las autoridades japonesas vuelvan a intervenir en el mercado. Se estima que Japón tiene un margen de intervención considerable gracias a sus reservas en dólares, que ascienden a alrededor de un billón de dólares.

El problema radica en que la efectividad de las intervenciones es cada vez más breve. La intervención en el mercado de divisas consiste en que el Gobierno vende divisas y compra su propia moneda, enviando así una señal fuerte al mercado y logrando que los inversores cierren sus posiciones especulativas. De hecho, la intervención coordinada entre Estados Unidos y Japón sacudió considerablemente las posiciones de los inversores que habían apostado a favor de la debilidad del yen. Sin embargo, después de que terminó la intervención, los participantes del mercado volvieron a vender yen, lo que hizo que gran parte de las ganancias se revirtieran.

La razón es simple. Lo que determina la dirección del tipo de cambio no son las operaciones de un día del Gobierno, sino los fundamentos económicos. La diferencia de tasas de interés entre Japón y Estados Unidos sigue siendo considerable, y la preocupación sobre la situación fiscal de Japón así como su dependencia de importaciones energéticas también pesan negativamente sobre el yen. Si el Banco de Japón no sube las tasas de interés de manera suficiente, podría resurgir el denominado carry trade del yen, mediante el cual se toma prestado yen para invertir en activos en dólares con rendimientos relativamente más altos.

Por lo tanto, limitarse a cuestionar cuántas municiones quedan disponibles para que Japón las utilice en intervenciones en el mercado de divisas es perder de vista lo esencial. Los analistas coinciden en que Japón aún cuenta con considerables reservas de divisas y, por lo tanto, posee suficiente margen para realizar intervenciones adicionales. De hecho, se estima que Japón ya ha invertido más de 100.000 millones de dólares en dos intervenciones en el mercado de divisas este año. Sin embargo, tener la capacidad de gastar dinero para defender el valor de la moneda es un asunto completamente distinto a poder gastar dinero para cambiar la tendencia a largo plazo del valor de la moneda.

Además, esta vez incluso Estados Unidos participó en la intervención. El hecho de que Estados Unidos y Japón enviaran conjuntamente una señal de que detendrían la debilidad del yen causó una impresión considerable en el mercado. Pese a esto, el hecho de que el yen haya vuelto a debilitarse significa que el mercado considera los fundamentos económicos más importantes que simples señales de política. En consecuencia, surge el análisis de que, para lograr una fortaleza sostenida del yen, se requieren cambios de política más fundamentales, como aumentos adicionales de tasas de interés por parte del Banco de Japón o una orientación de contracción más a largo plazo.

Esta lección no es solo aplicable al país vecino. El won coreano también se mueve según múltiples variables: la fortaleza global del dólar, la diferencia de tasas de interés entre Corea del Sur y Estados Unidos, y las perspectivas de crecimiento económico doméstico. Es necesario que el Gobierno intervenga para estabilizar el mercado cuando la volatilidad del mercado de divisas es elevada, pero no debe hacer de los niveles específicos del tipo de cambio un objetivo de política ni intentar defenderlos durante períodos prolongados contra las fuerzas del mercado.

La lección que demuestra el caso del yen es clara. La intervención en el mercado de divisas puede ganar tiempo, pero no puede cambiar la dirección de la economía. El hecho de que el Gobierno tenga el poder de mover el tipo de cambio es algo completamente distinto a poder mantener el tipo de cambio indefinidamente en el nivel deseado. Para persuadir al mercado, la prioridad máxima no es enfrentarse al mercado, sino construir fundamentos económicos que el mercado pueda entender y aceptar. 





* Este artículo ha sido traducido por IA.