El impuesto sobre la renta retenido mensualmente en nómina se ajusta al cierre del año fiscal mediante la liquidación anual, momento en el que se devuelve el monto excesivo pagado o se requiere el pago adicional de la diferencia. Los expertos aconsejan que la gestión de partidas de reducción de impuestos debe iniciarse ahora, antes de la época de liquidación anual, para maximizar significativamente el monto del reembolso.
Lo primero a verificar es la proporción de uso entre tarjetas de crédito y tarjetas de débito. Los gastos que superen un porcentaje específico del salario bruto son elegibles para deducción, siendo las tasas de deducción para tarjetas de débito y recibos en efectivo generalmente superiores a las de tarjetas de crédito. Esta es la razón por la que muchos ajustan sus planes de consumo conforme se acerca el cierre del año.
La suscripción a fondos de pensión y fondos de pensión personal (IRP) constituyen medios típicos de reducción de impuestos. Las aportaciones dentro de ciertos límites califican para crédito fiscal, lo que las convierte en el producto de ahorro fiscal más utilizado por empleados. En particular, establecer un plan de aportación anticipado en lugar de hacer la suscripción de una sola vez al cierre del año puede reducir significativamente la carga financiera.
Los gastos médicos, educativos y donaciones también son deducibles. Tanto los gastos personales como los de dependientes pueden reflejarse en la liquidación si cumplen los requisitos de deducción, por lo que es recomendable verificar con anticipación los recibos y documentos de apoyo relacionados.
Para parejas de doble ingreso, es necesario evaluar de antemano a quién le resulta más ventajoso aplicar la deducción por dependientes. Dado que una misma persona no puede deducirse dos veces, la distribución estratégica considerando los niveles de ingresos y partidas deducibles puede resultar en diferencias significativas en el monto del reembolso.
Las deducciones relacionadas con vivienda también son frecuentemente pasadas por alto. El crédito fiscal por alquiler de vivienda para jefes de hogar sin propiedades y la deducción de aportaciones a cuentas de ahorro para vivienda pueden generar beneficios fiscales considerables si se cumplen los requisitos.
Los expertos señalan que "la liquidación anual no consiste simplemente en presentar documentación en enero o febrero, sino que el consumo durante el año, la suscripción a productos financieros y la gestión de partidas deducibles determinan el resultado final". Añaden que "cuanto más anticipada sea la preparación, mayores serán las posibilidades de aumentar el monto del reembolso".
* Este artículo ha sido traducido por IA.
