Ante la ola de calor sin precedentes que azota el país, no son pocos los que sienten somnolencia y pesadez corporal sin razón aparente. Aunque el calor no induce directamente el sueño, la combinación de la carga fisiológica que genera la regulación de la temperatura corporal, la deshidratación y la falta de sueño causada por las noches tropicales puede intensificar la fatiga y la somnolencia durante el día.
Según la Agencia Meteorológica, reportada el 5 de agosto, las temperaturas máximas diurnas en todo el país oscilarán entre 31 y 39 grados centígrados, y se espera que continúen entre 30 y 39 grados durante el 6 y 7 de agosto. La Agencia Meteorológica ha advertido sobre la aparición de olas de calor extremo y noches tropicales en la mayoría de las regiones del país y ha instado a tomar medidas especiales para proteger la salud.
El calor de este año ha alcanzado niveles históricos. El 2 de agosto, en Yangsan, provincia de Gyeongnam, se registró una temperatura de 42,5 grados, la más alta jamás registrada en la historia meteorológica del país. La Agencia Meteorológica atribuye estas temperaturas excepcionales a la combinación de un anticiclón de gran intensidad, rayos solares muy fuertes, suelo seco y geografía de cuenca cerrada.
La primera razón por la que uno se siente especialmente somnoliento e inerte en días de calor extremo es la carga que el cuerpo experimenta durante el proceso de regulación de la temperatura corporal. Cuando la temperatura aumenta, el cuerpo humano incrementa el flujo sanguíneo hacia la piel y expulsa sudor para liberar el calor interno hacia el exterior. Si este proceso se prolonga durante varias horas, es posible fatigarse más fácilmente de lo habitual y experimentar tanto fatiga física como mental.
Particularmente, si se pierde agua y electrolitos a través del sudor y no se consume suficiente agua, la fatiga y la disminución de la concentración pueden ser muy pronunciadas. Existen estudios que demuestran que cuando el ambiente de temperatura alta se combina con deshidratación, puede afectar el flujo sanguíneo hacia el cerebro y la utilización de oxígeno, lo que intensifica la sensación de fatiga y la disminución de las funciones cognitivas. La somnolencia que se experimenta puede ser más bien el resultado de una disminución del nivel de alerta y concentración debido al calor, antes que una verdadera necesidad de dormir.
La segunda causa es la mala calidad del sueño debida a las noches tropicales. El cuerpo humano se prepara para dormir reduciendo la temperatura central corporal antes de conciliar el sueño. Sin embargo, cuando la temperatura del ambiente interior y exterior es elevada durante la noche, la temperatura corporal no desciende lo suficiente, lo que dificulta conciliar el sueño y, una vez dormido, puede provocar despertares frecuentes o impedir alcanzar un sueño profundo y reparador.
La exposición prolongada a ambientes de alta temperatura puede provocar dolores de cabeza, mareos, calambres musculares, fatiga e incluso alteración del nivel de conciencia. En el caso del agotamiento por calor, la excesiva sudoración va acompañada de debilidad extrema, fatiga intensa, palidez, náuseas y vértigo.
Si el cuerpo se siente inusualmente decaído hasta el punto de resultar insoportable, y se presenta junto con dolores de cabeza, mareos, náuseas, sed extrema o sudoración fría, es recomendable no descartar estos síntomas como simple somnolencia diurna. Es necesario dirigirse inmediatamente a un lugar fresco, aflojar la ropa, beber agua y descansar.
Si la persona no responde adecuadamente cuando se le llama, presenta dificultades para hablar o pierde la orientación espacial, indicando cambios en el estado de conciencia, debe sospecharse de golpe de calor. El golpe de calor es una emergencia médica que ocurre cuando la temperatura corporal sube por encima de 40 grados y puede estar acompañado de alteraciones del sistema nervioso central, por lo que requiere tratamiento inmediato. En estos casos, no debe dudarse y debe llamarse al servicio de emergencia 119 sin demora.
Para reducir la fatiga y la somnolencia causadas por el calor extremo, es recomendable beber agua con frecuencia en pequeñas cantidades, incluso antes de sentir sed. Durante las horas de máximo calor, es aconsejable reducir las actividades al aire libre y el ejercicio intenso, además de descansar periódicamente en lugares frescos. Por la noche, se puede utilizar aire acondicionado o ventiladores para reducir la temperatura de la habitación, pero es preferible evitar la exposición prolongada del cuerpo al aire frío directo.
La Agencia de Control de Enfermedades también recomienda beber agua de forma regular durante las olas de calor, independientemente de si se siente sed, y abstenerse de trabajos y ejercicio al aire libre durante las horas más calurosas del día. En días de repentino aumento de temperatura, no debe insistirse en mantener el mismo nivel de actividad habitual, sino que es necesario ajustar la intensidad según el estado físico de cada persona.
* Este artículo ha sido traducido por IA.
